Dejé de mirar pornografía básicamente por dos razones:
La primera es que la pornografía traía mucho enojo y violencia a mis fantasías privadas, y este enojo y violencia no estaban ahí originalmente.
Y yo no lo quería más para mi. Eso no era yo, y decidí ponerle fin. Más fácil decirlo que hacerlo. Lo entendí tiempo después.
La segunda razón fue que me di cuenta de que sólo con mirar pornografía estaba generando demanda para la prostitución filmada.
Porque eso es lo que realmente es la pornografía: prostitución filmada.
"Porno" viene de prostituta. Y "grafía" de documentación.
Y la prostitución no fue el sueño de la infancia de nadie. Siempre es el resultado de problemas y aflicción. Me di cuenta de eso gradualmente, cuando empecé a trabajar como voluntario con hombres y mujeres que estaban dentro de la prostitución, algunos de ellos víctimas del tráfico de personas, brindando ayuda en los burdeles, abajo de los puentes, y en las esquinas de las calles. Pero no necesitás hacer eso para entender cómo funciona este mecanismo de la pornografía y la prostitución.
Porque la pornografía es un género. No es acerca de la erótica ni de la comunicación sexual saludable. Se trata de la dominación del hombre sobre la mujer. De la subordinación de la mujer. No sólo en la práctica sexual; sino en el modo de ser... como una jerarquización de género en el mundo.
Si le preguntáramos a la pornografía cómo define a algo como "sexual", qué califica como sexual... la pornografía se nos reiría en la cara:
"¿Qué define "sexual"? Lo que sea que el hombre encuentre excitante."
¿Los hombres encuentran excitante ahorcar a una mujer, tener sexo brutal sin un abrazo, sin un beso, sin una caricia tierna? Bueno... es sexual.
¿A un hombre lo excita ver a un niñx o a una mujer llorar? Es sexual.
¿A un hombre lo excita violar a una mujer? Bueno, entonces es sexual.
En toda galería convencional de pornografía podemos encontrar la categoría "violación", a un lado de la categoría "humillación", la categoría "abuso",
y de la categoría "llanto". Y esto como si la pornografía regular no estuviese cargada de estas pautas.
La versión más benigna del porno es mostrarnos el 80, por ahí el 90% del tiempo... sexo sin manos involucradas.
Y no es la manera en que auténticamente deseamos.
Jaja, perdón, lo repito porque veo cómo me están mirando.
Sexo sin manos involucradas.
Si no van a resignar el hecho de mirar pornografía, la próxima vez que miren, sólo traten de notar que las cámaras que filman pornografía no tienen interés en capturar ninguna actividad sensual normal tal como besarse, abrazarse, hacerse caricias, o tocarse. No.
Las cámaras pornográficas están interesadas en la penetración.
Normalmente la composición se trata de un hombre y una mujer. (Con suerte una sola, ¿OK?) Su pene está dentro de ella. No se pongan exquisitos para saber específicamente en qué parte de dentro de ella: en algún lugar adentro de ella ¿ok? Y para no arruinar este extremo primer plano en el que la cámara toma la penetración, él se está parando con las manos detrás de la espalda la mayor parte del tiempo.
La mujer está en una posición incómoda, y necesita arreglárselas con el pene que tiene adentro sin estropear el arreglo de maquillaje o cabello que tiene hechos (porque esa es plata y tiempo invertidos en ella), sin interrumpir el movimiento agresivo de él, y principalmente sin bloquear la cámara. Así que noten que son dos personas teniendo sexo, de distintas formas, acrobacias, o algo... pero
se trata de dos personas que están teniendo sexo donde las dos únicas partes del cuerpo que realmente se tocan son el pene, y la parte siendo penetrada. Sin manos involucradas.
A ver, yo hablo, no sé, 250, 300 veces al año con soldados, estudiantes, alumnos. Nunca nadie vino a decirme: "Ran ¿sabés? Eso del sexo sin manos... era mi auténtico deseo. Cuando yo tenía 11, 12 años nunca quise besar a alguien o tocarlo... no sentía curiosidad sobre eso. Era todo acerca de la penetración, desde un principio."
Nadie nunca dijo eso. Antes de la pornografía.
Después de la pornografía...
En mis fantasías privadas antes de mirar pornografía siempre había una narrativa muy fuerte. Y la narrativa era acerca de la sensualidad y la mutualidad.
La cosa es que siempre me imaginaba lo que le diría a ella. ¿Qué respuestas posibles podría contestarme? ¿Cuáles son mis opciones para la contrarespuesta?
En la vida real nunca iba como en el plan, pero era super importante en mi mente en términos de que me resultaba excitante toda la construcción: construir la locación, la preparación, dónde sería... Cuáles serían las circunstancias para que ella y yo estuviésemos en privado de repente. Cómo iba a surgir la calentura de los cuerpos paso a paso... era super importante. Antes de la pornografía.
Después de hacer de la pornografía un hábito, conquista tu cabeza e invade tu cerebro. Y perdí me habilidad de imaginar.
Lo que significa que me encontré a mi mismo -e intentaré no ser demasiado explícito- masturbándome con los ojos cerrados intentando fantasear desesperadamente con algo humano y sin lograrlo porque mi cabeza estaba bombardeada por esas imágenes de mujeres siendo violadas y subordinadas y esforzándose por fingir que disfrutan de rituales diabólicos de semen.
Y este es masomenos el resultado. Todos somos vulnerables a la pornografía, no son sólo los jóvenes.
Y deberíamos tener cuidado, creo yo, no sólo respecto a las cosas que metemos en nuestro cuerpo, en términos de nutricionales y de comida,
sino también en relación a cuál es la nutrición de nuestras mentes.
Porque todo lo que vemos nos invade.
Les voy a dar un ejemplo cortito proveniente de otra área, no de la sexual.
Volví la otra noche, volví a casa y mi amada estaba mirando un programa basura. Estaba mirando una audición musical de karaoke, esa en la que las sillas giran.
No tenemos televisión en casa, pero sólo porque nos deja presentarnos falsamente como gente profunda y reflexiva.
"No... no escuché de eso. ¿Qué quién se hizo una masectomía? ¿Angelina? No... no tenemos tele en casa."
Miramos toda la programación basura ¿ok? Ni yo, ni ella reflexionamos sobre l'existance. Bajamos cosas de internet. Y bajamos toda la programación basura.
Así que estaba viendo estos 20 minutos del show de karaoke y era muy aburrido y tedioso. Dos minutos hablando, cuatro minutos cotorreando acerca de eso... perdí la paciencia después de 20 minutos y fui a darme una ducha. Y la parte más interesante fue en la ducha. Porque me encontré conmigo mismo en el estado más patético en el que haya estado nunca.
Lo voy a compartir con ustedes.
Quiero sentir que me aceptan y que me aman, así que tengo que compartir mi momento más patético y ustedes tienen que aceptarlo ahora.
No sé cuánto me tomó recomponerme; si 5,7,10 minutos para darme cuenta de que estoy parado abajo del agua de la ducha, cuestionándome seriamente:
¿Cuál hubiera sido MI canción para las audiciones? Profundo y reflexivo, para que vean.
No cantaría la de Rhianna o la de Lady Gaga... haría la de Mercedes Sosa... "Como un pájaro libre". Haría un cover de "Blind Willie McTell" de Bob Dylan. ¿No es profundo y reflexivo eso?
Tuve que darme cuenta de que soy un idiota, porque no tengo talento para la música.
Más que eso... nunca quise ser músico, cantante, ni compositor. Esto nunca fue una parte del mundo interior de mis deseos ¿ok? Pero soy un ser humano, ¿qué puedo hacer? Estuve mirando eso por veinte minutos. Entró en mi cabeza por un rato.
Así que si agarramos este ejemplo y sólo tratamos de medir o estimar el impacto de veinte minutos mirando no importa qué, cómo invade nuestras mentes y conquista nuestras voluntades y nuestros deseos...
Tratemos de imaginar, o puedo compartirlo con ustedes, cuál es el impacto de ver pornografía una o dos veces por semana (nada inmoderado): TE TRASPASA.
Y la pornografía está en nuestras casas, así lo queramos o no, y creo que en contra de nuestro bien estar.
Y como tenemos internet en todos lados, en el celular también ahora, tenemos al 90% de chicos de 12 años mirando pornografía en bases regulares. Y causa un efecto adictivo y un efecto paralizador.
Es adictivo porque desarrolla algo así como una dependencia del porno. Y es paralizante porque sobre todo a hombres y jóvenes la pornografía nos enseña que los hombres somos valiosos como compañeros sexuales únicamente si tenemos un gran pene y una erección eterna.
Según la pornografía ser un compañero sexual valioso no tiene que ver con ser atentos, generosos, sensuales, pasionales, bien coordinados. Nada de eso.
Todo se trata de penes grandes y erecciones eternas.
Lo cual no poseemos. Así que los chicos se paralizan, y si no se paralizan al mirar pornografía, muy a menudo tienden a convertirse en imitadores de lo que vieron.
Lo que significa que se vuelven agresores. Agresores incluso cuando hay emociones involucradas.
Hay tanto abuso sexual hoy en día en aquello que percibimos desde afuera como hermosas historias de jóvenes o relaciones sanas y adultas...
Porque no hablamos de sexo. Sólo lo vemos por todos lados.
Pero no hablamos realmente de lo que pasa en los confines de determinadas habitaciones. Pero estas son todas mutaciones sexuales que ocurren.
Si hablamos de mujeres, no es sólo eso... pero las chicas jóvenes agarran el mensaje. No sólo de la pornografía hardcore, sino de la cultura pornográfica que genera influencia.
¿Vieron algún videoclip de Lady Gaga, Miley Cirus? ¿Un comercial? Eso es pornografía con ropa puesta.
El mensaje que reciben las chicas es que si querés ser merecedora de amor,
primero tenés que ser merecedora de deseo sexual.
Y hoy, la definición de deseo sexual casi es sinónimo de "sé como una actriz porno".
Trabajo en docenas y docenas escuelas secundarias y en cada una de estas escuelas encuentro chicas que en algún punto accedieron a ser documentadas en una situación íntima porque quisieron satisfacer a algún chico por el cual tenían sentimientos. Y este chico traicionó su confianza vendiendo esa documentación por aplicaciones de celular, la web, internet. Y normalmente nadie lo interpela por su moral. Pero casi siempre son las mujeres las que sufren de vergüenza y mortificación. Pueden cambiar de colegio... abandonan el colegio normalmente.
Cambian de colegio, cambian de ciudad, y aún así se las acosa a través de las redes sociales.Desarrollan depresiones clínicas, problemas alimenticios severos (como si no tuviéramos suficientes razones en nuestra cultura para desarrollar desórdenes alimenticios)... se vuelven tan aisladas socialmente... así que algunas de ellas, como Amanda Todd (descanse en paz) algunas de ellas cometen suicidio. Porque no encuentran más valor en sus vidas, o en ellas mismas.
El porno no está sólo en nuestra casa.
Es un caso importante, de mayor nivel.
No es un fenómeno menor en nuestra sociedad.
El porno es una cuestión de vida o muerte a veces.
Es sobre todo una cuestión de vida o muerte para la gente que vive en el entorno de la pornografía. Porque el ambiente de la pornografía no es un ambiente de libertad discursiva, libertad ocupacional, bla bla. No. Es un ambiente de explotación sexual que trabaja mano a mano con la violación, el tráfico de personas, la compra, y el regenteo.
Por cada estrella porno con un contrato o una productora, tenemos miles de millones de mujeres y niñas que no sobreviven ahí afuera.
Literalmente: no logran seguir viviendo.
La industria sexual las mastica y escupe de nuevo a burdeles, a las calles, como acompañantes, a centros de masajes con finales felices o infelices dependiendo
de a quién se le pregunte.
Es el gran espectro de la prostitución. Muchas de ellas ni siquiera logran llegar a los cincuenta años. Estoy hablando de países en los que la expectativa de vida es de 75, 76 años de edad. No llegan a los 50. Cuatro razones básicamente: Drogas, enfermedades de transmisión sexual, ser asesinadas por un regenteador o un novio, y la cuarta, otra vez, el suicidio.
Porque si sos una prostituta en cámara o fuera de cámara, estás en una situación a la que podemos referirnos como "muerte social".
Todos nos sentamos a la mesa con personas que consumieron prostitución, que fueron a un burdel una o dos veces, al menos. Nunca nos sentamos a la mesa con una prostituta. No con una declarada. Eso es la "muerte social". No es glamoroso. Ni un poquito.
Y cuando me siento en la privacidad de mi cuarto y miro pornografía, incluso sin pagar, (no hay necesidad de pagar: es gratis. Es importante que lo sepan, si siguen consumiendo) lo que sea que estoy mirando está generando una demanda en el mundo. Para todo lo que haya una demanda, habrá una oferta. Hay una correlación ahí. Si miro pornografía de mujeres negras mayores, alguien va a regentear mujeres negras mayores.
Cuando buscamos "asiáticas menores de edad", alguien está traficando asiáticas menores de edad para filmarlas. ¿Ok?
¿Mujeres israelíes, palestinas, WASP, todas las colegialas americanas...? Esa categoría es fuerte estos últimos años, es una categoría en ascenso este último tiempo.
La basura del mundo ya está ahí afuera tratando de sobornar y prostituir a estas mujeres en cámara.
Yo dejé de mirar pornografía por mi bienestar personal, mi comunicación íntima, mi vida erótica privada reclamando control y responsabilidad sobre mi mente.
Pero al hacerlo también paré de contribuir a esta horrible industria sexual. Y eso es algo bueno, creo yo. Y realmente me gustaría proponer esa noción de sexo
física y emocionalmente sano. No quiere decir volver a ser conservadores o a la sexualidad no liberada. Yo soy pro-libertad sexual. Sólo quiere decir que tenemos que poner la jerarquía del género a un costado: la subordinación a un costado. Y traer de nuevo, digamos... la risa como un método crítico de intimidad.
Dos almas, dos humanos, dos almas solas en privado ¿pueden por favor reírse juntas? Así se conozcan hace una década o hace una hora. Si dos personas que están solas en una habitación no pueden arreglárselas para reírse juntas... ¿cuál es la posibilidad de que algo bueno surja ahí? Sexual y no sexual. Eso es el sexo emocionalmente seguro.
¡Hay tantas cosas que quiero compartir con ustedes pero siento que el tiempo ya casi se me termina!
Así que realmente quiero pedir que hablemos más sobre estas cuestiones porque verdaderamente creo que nuestra historia de silencio nunca nos hizo ningún bien.
Porque el silencio sólo produce más silencio, mientras que hablar hace surgir más diálogo, más cosas compartidas, más identificación, más precaución, más cambio.
Un cambio pequeño: tenemos una vida humilde y pequeña.
Pero un cambio más seguro emocionalmente.
Gracias por escuchar.
La primera es que la pornografía traía mucho enojo y violencia a mis fantasías privadas, y este enojo y violencia no estaban ahí originalmente.
Y yo no lo quería más para mi. Eso no era yo, y decidí ponerle fin. Más fácil decirlo que hacerlo. Lo entendí tiempo después.
La segunda razón fue que me di cuenta de que sólo con mirar pornografía estaba generando demanda para la prostitución filmada.
Porque eso es lo que realmente es la pornografía: prostitución filmada.
"Porno" viene de prostituta. Y "grafía" de documentación.
Y la prostitución no fue el sueño de la infancia de nadie. Siempre es el resultado de problemas y aflicción. Me di cuenta de eso gradualmente, cuando empecé a trabajar como voluntario con hombres y mujeres que estaban dentro de la prostitución, algunos de ellos víctimas del tráfico de personas, brindando ayuda en los burdeles, abajo de los puentes, y en las esquinas de las calles. Pero no necesitás hacer eso para entender cómo funciona este mecanismo de la pornografía y la prostitución.
Porque la pornografía es un género. No es acerca de la erótica ni de la comunicación sexual saludable. Se trata de la dominación del hombre sobre la mujer. De la subordinación de la mujer. No sólo en la práctica sexual; sino en el modo de ser... como una jerarquización de género en el mundo.
Si le preguntáramos a la pornografía cómo define a algo como "sexual", qué califica como sexual... la pornografía se nos reiría en la cara:
"¿Qué define "sexual"? Lo que sea que el hombre encuentre excitante."
¿Los hombres encuentran excitante ahorcar a una mujer, tener sexo brutal sin un abrazo, sin un beso, sin una caricia tierna? Bueno... es sexual.
¿A un hombre lo excita ver a un niñx o a una mujer llorar? Es sexual.
¿A un hombre lo excita violar a una mujer? Bueno, entonces es sexual.
En toda galería convencional de pornografía podemos encontrar la categoría "violación", a un lado de la categoría "humillación", la categoría "abuso",
y de la categoría "llanto". Y esto como si la pornografía regular no estuviese cargada de estas pautas.
La versión más benigna del porno es mostrarnos el 80, por ahí el 90% del tiempo... sexo sin manos involucradas.
Y no es la manera en que auténticamente deseamos.
Jaja, perdón, lo repito porque veo cómo me están mirando.
Sexo sin manos involucradas.
Si no van a resignar el hecho de mirar pornografía, la próxima vez que miren, sólo traten de notar que las cámaras que filman pornografía no tienen interés en capturar ninguna actividad sensual normal tal como besarse, abrazarse, hacerse caricias, o tocarse. No.
Las cámaras pornográficas están interesadas en la penetración.
Normalmente la composición se trata de un hombre y una mujer. (Con suerte una sola, ¿OK?) Su pene está dentro de ella. No se pongan exquisitos para saber específicamente en qué parte de dentro de ella: en algún lugar adentro de ella ¿ok? Y para no arruinar este extremo primer plano en el que la cámara toma la penetración, él se está parando con las manos detrás de la espalda la mayor parte del tiempo.
La mujer está en una posición incómoda, y necesita arreglárselas con el pene que tiene adentro sin estropear el arreglo de maquillaje o cabello que tiene hechos (porque esa es plata y tiempo invertidos en ella), sin interrumpir el movimiento agresivo de él, y principalmente sin bloquear la cámara. Así que noten que son dos personas teniendo sexo, de distintas formas, acrobacias, o algo... pero
se trata de dos personas que están teniendo sexo donde las dos únicas partes del cuerpo que realmente se tocan son el pene, y la parte siendo penetrada. Sin manos involucradas.
A ver, yo hablo, no sé, 250, 300 veces al año con soldados, estudiantes, alumnos. Nunca nadie vino a decirme: "Ran ¿sabés? Eso del sexo sin manos... era mi auténtico deseo. Cuando yo tenía 11, 12 años nunca quise besar a alguien o tocarlo... no sentía curiosidad sobre eso. Era todo acerca de la penetración, desde un principio."
Nadie nunca dijo eso. Antes de la pornografía.
Después de la pornografía...
En mis fantasías privadas antes de mirar pornografía siempre había una narrativa muy fuerte. Y la narrativa era acerca de la sensualidad y la mutualidad.
La cosa es que siempre me imaginaba lo que le diría a ella. ¿Qué respuestas posibles podría contestarme? ¿Cuáles son mis opciones para la contrarespuesta?
En la vida real nunca iba como en el plan, pero era super importante en mi mente en términos de que me resultaba excitante toda la construcción: construir la locación, la preparación, dónde sería... Cuáles serían las circunstancias para que ella y yo estuviésemos en privado de repente. Cómo iba a surgir la calentura de los cuerpos paso a paso... era super importante. Antes de la pornografía.
Después de hacer de la pornografía un hábito, conquista tu cabeza e invade tu cerebro. Y perdí me habilidad de imaginar.
Lo que significa que me encontré a mi mismo -e intentaré no ser demasiado explícito- masturbándome con los ojos cerrados intentando fantasear desesperadamente con algo humano y sin lograrlo porque mi cabeza estaba bombardeada por esas imágenes de mujeres siendo violadas y subordinadas y esforzándose por fingir que disfrutan de rituales diabólicos de semen.
Y este es masomenos el resultado. Todos somos vulnerables a la pornografía, no son sólo los jóvenes.
Y deberíamos tener cuidado, creo yo, no sólo respecto a las cosas que metemos en nuestro cuerpo, en términos de nutricionales y de comida,
sino también en relación a cuál es la nutrición de nuestras mentes.
Porque todo lo que vemos nos invade.
Les voy a dar un ejemplo cortito proveniente de otra área, no de la sexual.
Volví la otra noche, volví a casa y mi amada estaba mirando un programa basura. Estaba mirando una audición musical de karaoke, esa en la que las sillas giran.
No tenemos televisión en casa, pero sólo porque nos deja presentarnos falsamente como gente profunda y reflexiva.
"No... no escuché de eso. ¿Qué quién se hizo una masectomía? ¿Angelina? No... no tenemos tele en casa."
Miramos toda la programación basura ¿ok? Ni yo, ni ella reflexionamos sobre l'existance. Bajamos cosas de internet. Y bajamos toda la programación basura.
Así que estaba viendo estos 20 minutos del show de karaoke y era muy aburrido y tedioso. Dos minutos hablando, cuatro minutos cotorreando acerca de eso... perdí la paciencia después de 20 minutos y fui a darme una ducha. Y la parte más interesante fue en la ducha. Porque me encontré conmigo mismo en el estado más patético en el que haya estado nunca.
Lo voy a compartir con ustedes.
Quiero sentir que me aceptan y que me aman, así que tengo que compartir mi momento más patético y ustedes tienen que aceptarlo ahora.
No sé cuánto me tomó recomponerme; si 5,7,10 minutos para darme cuenta de que estoy parado abajo del agua de la ducha, cuestionándome seriamente:
¿Cuál hubiera sido MI canción para las audiciones? Profundo y reflexivo, para que vean.
No cantaría la de Rhianna o la de Lady Gaga... haría la de Mercedes Sosa... "Como un pájaro libre". Haría un cover de "Blind Willie McTell" de Bob Dylan. ¿No es profundo y reflexivo eso?
Tuve que darme cuenta de que soy un idiota, porque no tengo talento para la música.
Más que eso... nunca quise ser músico, cantante, ni compositor. Esto nunca fue una parte del mundo interior de mis deseos ¿ok? Pero soy un ser humano, ¿qué puedo hacer? Estuve mirando eso por veinte minutos. Entró en mi cabeza por un rato.
Así que si agarramos este ejemplo y sólo tratamos de medir o estimar el impacto de veinte minutos mirando no importa qué, cómo invade nuestras mentes y conquista nuestras voluntades y nuestros deseos...
Tratemos de imaginar, o puedo compartirlo con ustedes, cuál es el impacto de ver pornografía una o dos veces por semana (nada inmoderado): TE TRASPASA.
Y la pornografía está en nuestras casas, así lo queramos o no, y creo que en contra de nuestro bien estar.
Y como tenemos internet en todos lados, en el celular también ahora, tenemos al 90% de chicos de 12 años mirando pornografía en bases regulares. Y causa un efecto adictivo y un efecto paralizador.
Es adictivo porque desarrolla algo así como una dependencia del porno. Y es paralizante porque sobre todo a hombres y jóvenes la pornografía nos enseña que los hombres somos valiosos como compañeros sexuales únicamente si tenemos un gran pene y una erección eterna.
Según la pornografía ser un compañero sexual valioso no tiene que ver con ser atentos, generosos, sensuales, pasionales, bien coordinados. Nada de eso.
Todo se trata de penes grandes y erecciones eternas.
Lo cual no poseemos. Así que los chicos se paralizan, y si no se paralizan al mirar pornografía, muy a menudo tienden a convertirse en imitadores de lo que vieron.
Lo que significa que se vuelven agresores. Agresores incluso cuando hay emociones involucradas.
Hay tanto abuso sexual hoy en día en aquello que percibimos desde afuera como hermosas historias de jóvenes o relaciones sanas y adultas...
Porque no hablamos de sexo. Sólo lo vemos por todos lados.
Pero no hablamos realmente de lo que pasa en los confines de determinadas habitaciones. Pero estas son todas mutaciones sexuales que ocurren.
Si hablamos de mujeres, no es sólo eso... pero las chicas jóvenes agarran el mensaje. No sólo de la pornografía hardcore, sino de la cultura pornográfica que genera influencia.
¿Vieron algún videoclip de Lady Gaga, Miley Cirus? ¿Un comercial? Eso es pornografía con ropa puesta.
El mensaje que reciben las chicas es que si querés ser merecedora de amor,
primero tenés que ser merecedora de deseo sexual.
Y hoy, la definición de deseo sexual casi es sinónimo de "sé como una actriz porno".
Trabajo en docenas y docenas escuelas secundarias y en cada una de estas escuelas encuentro chicas que en algún punto accedieron a ser documentadas en una situación íntima porque quisieron satisfacer a algún chico por el cual tenían sentimientos. Y este chico traicionó su confianza vendiendo esa documentación por aplicaciones de celular, la web, internet. Y normalmente nadie lo interpela por su moral. Pero casi siempre son las mujeres las que sufren de vergüenza y mortificación. Pueden cambiar de colegio... abandonan el colegio normalmente.
Cambian de colegio, cambian de ciudad, y aún así se las acosa a través de las redes sociales.Desarrollan depresiones clínicas, problemas alimenticios severos (como si no tuviéramos suficientes razones en nuestra cultura para desarrollar desórdenes alimenticios)... se vuelven tan aisladas socialmente... así que algunas de ellas, como Amanda Todd (descanse en paz) algunas de ellas cometen suicidio. Porque no encuentran más valor en sus vidas, o en ellas mismas.
El porno no está sólo en nuestra casa.
Es un caso importante, de mayor nivel.
No es un fenómeno menor en nuestra sociedad.
El porno es una cuestión de vida o muerte a veces.
Es sobre todo una cuestión de vida o muerte para la gente que vive en el entorno de la pornografía. Porque el ambiente de la pornografía no es un ambiente de libertad discursiva, libertad ocupacional, bla bla. No. Es un ambiente de explotación sexual que trabaja mano a mano con la violación, el tráfico de personas, la compra, y el regenteo.
Por cada estrella porno con un contrato o una productora, tenemos miles de millones de mujeres y niñas que no sobreviven ahí afuera.
Literalmente: no logran seguir viviendo.
La industria sexual las mastica y escupe de nuevo a burdeles, a las calles, como acompañantes, a centros de masajes con finales felices o infelices dependiendo
de a quién se le pregunte.
Es el gran espectro de la prostitución. Muchas de ellas ni siquiera logran llegar a los cincuenta años. Estoy hablando de países en los que la expectativa de vida es de 75, 76 años de edad. No llegan a los 50. Cuatro razones básicamente: Drogas, enfermedades de transmisión sexual, ser asesinadas por un regenteador o un novio, y la cuarta, otra vez, el suicidio.
Porque si sos una prostituta en cámara o fuera de cámara, estás en una situación a la que podemos referirnos como "muerte social".
Todos nos sentamos a la mesa con personas que consumieron prostitución, que fueron a un burdel una o dos veces, al menos. Nunca nos sentamos a la mesa con una prostituta. No con una declarada. Eso es la "muerte social". No es glamoroso. Ni un poquito.
Y cuando me siento en la privacidad de mi cuarto y miro pornografía, incluso sin pagar, (no hay necesidad de pagar: es gratis. Es importante que lo sepan, si siguen consumiendo) lo que sea que estoy mirando está generando una demanda en el mundo. Para todo lo que haya una demanda, habrá una oferta. Hay una correlación ahí. Si miro pornografía de mujeres negras mayores, alguien va a regentear mujeres negras mayores.
Cuando buscamos "asiáticas menores de edad", alguien está traficando asiáticas menores de edad para filmarlas. ¿Ok?
¿Mujeres israelíes, palestinas, WASP, todas las colegialas americanas...? Esa categoría es fuerte estos últimos años, es una categoría en ascenso este último tiempo.
La basura del mundo ya está ahí afuera tratando de sobornar y prostituir a estas mujeres en cámara.
Yo dejé de mirar pornografía por mi bienestar personal, mi comunicación íntima, mi vida erótica privada reclamando control y responsabilidad sobre mi mente.
Pero al hacerlo también paré de contribuir a esta horrible industria sexual. Y eso es algo bueno, creo yo. Y realmente me gustaría proponer esa noción de sexo
física y emocionalmente sano. No quiere decir volver a ser conservadores o a la sexualidad no liberada. Yo soy pro-libertad sexual. Sólo quiere decir que tenemos que poner la jerarquía del género a un costado: la subordinación a un costado. Y traer de nuevo, digamos... la risa como un método crítico de intimidad.
Dos almas, dos humanos, dos almas solas en privado ¿pueden por favor reírse juntas? Así se conozcan hace una década o hace una hora. Si dos personas que están solas en una habitación no pueden arreglárselas para reírse juntas... ¿cuál es la posibilidad de que algo bueno surja ahí? Sexual y no sexual. Eso es el sexo emocionalmente seguro.
¡Hay tantas cosas que quiero compartir con ustedes pero siento que el tiempo ya casi se me termina!
Así que realmente quiero pedir que hablemos más sobre estas cuestiones porque verdaderamente creo que nuestra historia de silencio nunca nos hizo ningún bien.
Porque el silencio sólo produce más silencio, mientras que hablar hace surgir más diálogo, más cosas compartidas, más identificación, más precaución, más cambio.
Un cambio pequeño: tenemos una vida humilde y pequeña.
Pero un cambio más seguro emocionalmente.
Gracias por escuchar.
Traducción: María Belén Vázquez
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