domingo, 25 de octubre de 2015

Tres kilos y un panchito

En tu cielo no hay noche.
En tu mar no hay agua.
No existen términos para las terminaciones de tus trazos...
No hay rostro detrás de tu máscara.

No  hay luz desbordando a borbotones
 escondida en las palabras
 de tu verborragia.
No hay polvo en tus recuerdos,
Tu memoria tiene amnesia,
Y tus manos tienen tres líneas
 de frecuencia indeterminada.

Pero si sólo supieses que en el mundo, alguien,
 detiene su brújula en tu punto exacto
¿Comprendrías, entonces, mis ansias,
 los sueños de los niños...
 la dimensión de las fantasías
 varadas en las galaxias?

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